La pandemia nos ha hecho modificar nuestras costumbres y acciones, tanto personales como laborales, para prevenir el contagio. Ahora el desafío se centra en el departamento de RR.HH. de las empresas, que necesita tener un plan para implementar un protocolo para regresar a la oficina de manera segura.

En la nueva normalidad se deberán tener en cuenta medidas de prevención que involucren cada etapa, desde el ingreso a la empresa -con la desinfección y toma de temperatura al personal-, el control del cumplimiento del distanciamiento social, el seguimiento de la salud de cada empleado y los cambios en cuanto al funcionamiento de los recursos compartidos. De la mano de la tecnología es posible gestionar:

El control de síntomas y el seguimiento de casos sospechosos

Es fundamental tener un conocimiento del estado de salud de los colaboradores para poder hacer un seguimiento y evitar la propagación del contagio. Para ello existen las aplicaciones de autodiagnóstico, que permiten a los usuarios monitorear sus síntomas y realizar consultas a profesionales médicos. Asimismo, estas apps permiten identificar casos sospechosos solicitando al paciente el registro diario de sus síntomas, conocer su condición frente al virus y acceder a una videollamada con un médico, quien podrá indicar un test de COVID-19 RT PCR.

El acceso al lugar de trabajo

Monitorear e implementar medidas de control en el ingreso a la oficina garantiza un ambiente seguro y, además, contar con tecnología para detectar fiebre, desinfectar con cabinas de ozono y automatizar las puertas son aliados eficaces para la prevención.

El distanciamiento social

Otro de los pilares importantes para una vuelta segura a la oficina es fomentar constantemente el distanciamiento social: es posible incorporar señalización visual, herramientas que controlan el cumplimiento de los espacios establecidos y alertas por altavoces para casos de incumplimiento.

Los recursos compartidos

Para evitar que los colaboradores manipulen los mismos elementos o interruptores, existen soluciones con la premisa «sin tocar» que  permiten automatizar la iluminación y la apertura de puertas, además de controlar los recursos compartidos desde el dispositivo de cada usuario basados en la metodología BYOD (trae tu propio dispositivo, por sus siglas en inglés). De esta forma, es posible agendar reuniones, reservar salas, activar periféricos y compartir información con cualquier dispositivo de terceros.

Definitivamente, el protocolo para regresar a la oficina requerirá  adecuar los espacios y la forma de relacionarnos laboralmente. En este desafío de seguridad e higiene, las empresas pueden contar con herramientas tecnológicas que facilitan el control y la gestión para brindar condiciones de trabajo apropiadas y, así, cuidar la salud del personal.