Antes de que se encienda el grabador, Verónica, dice que lo que menos le gusta es dar entrevistas, que se pone nerviosa. “Soy todo lo contrario de mi papá, que le ponés un micrófono y puede estar hasta el día siguiente hablando”, dice, pero se enciende el grabador y lo que queda claro desde el primer momento es que conoce cada instancia de ese conglomerado que es hoy el Grupo Datco, y que es profundamente comunicativa.
Explica todo con detalles, con casos, con nombres de las personas que se ocupan de una y otra cosa, con claro conocimiento de las tecnologías que utilizan y los proyectos en las que se utilizan. Y lo hace con una enorme simpatía, casi olvidada de que está dando una entrevista.
Seguirla en su descripción de la empresa, ocuparía toda esta nota, resumiendo mucho: con base en Argentina, el Grupo tiene presencia en Chile, Perú, Puerto Rico, Brasil y México. En estos países suman unos 5.000 clientes, tanto públicos como privados, cuyo perfil es corporativo.
Grupo Datco es un gran paraguas que cobija a varias compañías que fueron comprando con los años. Datco, la inicial, que se dedica a infraestructura de IT, Data Centers, control de acceso, venta y consultoría de Microsoft, con la que cumplieron treinta años como partner. También tiene como partner a Huawei. Otras empresas son Baitcon, la consultora de SAP. Interservices, que se ocupa de Oracle. Velocom, que ofrece internet y transmisión de datos. Focus se especializa sobre todo en ciberseguridad. OG Networks ofrece soluciones de IoT. Sersat, que se ocupa de gestión, transmisión y distribución de contenidos. Y Silica Networks, un carrier con más de 14.000 kilómetros de fibra que une Buenos Aires, Santiago de Chile y San Pablo.
“El desafío es juntar todas esas tecnologías y poder darle a los clientes una solución más integral, este es nuestro diferencial. No hay muchas empresas en el mercado que puedan hacer eso. Y aparte, lo que es comunicaciones e infraestructura de IT. Podemos armar un data center y darle la conectividad y los equipos y
el software. Hacemos todo”, explica.
Y es que Verónica conoce la empresa desde sus inicios. En un principio, para ella y sus dos hermanas era un lugar de juego, cuando acompañaban a su papá los fines de semana. “El plan era venir a la oficina, jugábamos con la máquina registradora, con la cinta, con los sellos”. De las tres hermanas ella fue la única que se quedó. “Siendo adolescente, mi papá en los veranos me traía a trabajar con él. Si el cadete estaba de vacaciones, iba a hacer las cobranzas, o atendía el teléfono si faltaba la recepcionista. Pasé por todos lados, y eso se lo súper agradezco porque no soy la hija de, que la puso de gerente. De hecho, hasta hace unos años nadie sabía que era su hija”, cuenta riendo ante los recuerdos de aquella época.
Porque Horacio Martínez, un empresario reconocido en el medio, es el papá de Verónica. Ella no lo dice expresamente, no utiliza las palabras admiración y cariño, pero esos sentimientos son más que evidentes cada vez que hace una referencia a él, aunque en varias ocasiones es para diferenciarse, algo que no logra demasiado. Como cuando dice que no es como su papá a quien le encanta hablar y al momento ella no para de hablar súper entusiasmada de su trabajo, o cuando cuenta que no quiere ser como él que no para con la empresa y al ratito dice: “A mí no me gusta el teletrabajo, me gusta venir acá a la mañana temprano, encontrarme con la gente en la máquina de café, ir a comer con uno de los equipos y charlar de cómo andan las cosas, en qué están. Me encanta mi trabajo, me encanta esta empresa. Yo me levanto todas las mañanas y me gusta venir”.
Y la admiración es más que evidente cuando cuenta cómo inició Horacio Martínez la empresa, en 1981, “con 5.000 dólares y ninguna ayuda”. El ingreso formal de Verónica a Datco fue a los veinte años, mientras estudiaba Marketing. Y como ella dijo, pasó por todos lados, hasta el lugar que ocupa desde 2016, como Directora Comercial de todo el grupo en Argentina, con cinco gerentes y cuarenta vendedores a su cargo.
Y aunque es mucho, no se ocupa solamente de esa división. También tiene el área de Marketing. Y algunas cosas más. “Hago todo lo que a mi papá ya no le gusta hacer, ir a una audiencia, firmar contratos, de todo un poco”.
Claro que no todo es trabajo. “Lo que más me gusta es viajar. Con mis hijas, con mi pareja, sola, cada vez que puedo, me voy, o aprovecho un viaje por trabajo para tomarme unos días y conocer algo más. Algo que me encanta son los cruceros”. El último, hace apenas un mes, fue por el Mediterráneo con su pareja. Un poco antes viajó a China, a un evento de Huawei. Allí disfrutó la cultura, los paseos, y, una vez más, la tecnología. “Es impresionante lo avanzados que están tecnológicamente, vas por la calle y tenés máquinas que te dan cargadores de celular, lo llevás, cargas tu teléfono y dejás el cargador en otro puesto, y eso es algo mínimo, tienen un nivel muy alto de tecnología”, cuenta.
Y justamente una de las cosas que más la impresionan son los adelantos en las comunicaciones. “Tenés todo acá, en la mano, hay días en que ni abro la computadora”, dice, tomando el celular de su escritorio. Cuenta que cuando viaja contrata todo a través de Internet. “Pasajes, hoteles, excursiones…”, y al instante desde el viaje que está describiendo toma un vuelo directo al trabajo, al marketing: “Pero, claro, para todo eso necesitás una buena conectividad y ese es nuestro negocio”, dice riendo.
Mientras habla de una cosa y de otra van surgiendo algunas definiciones sobre ella: es súper ordenada, le encanta limpiar y odia la cocina, le gusta hacer shopping, es muy regalera, para ella compra ropa y es casi una coleccionista de joyas de Swarovski. Su imagen no la desmiente, está elegantísima, en un chemisier de seda a media pierna, tacos altos, y un precioso anillo y aros Swarovski.
Siente que en su trabajo lo que más la ayuda es su facilidad de relacionarse con la gente. “Mis puertas están siempre abiertas, me gusta conocer a la gente con la que trabajo y también a los clientes y a nuestros partners. Empatizo mucho con la gente”, dice.
Cuenta que valora especialmente el trabajo de las mujeres, “a veces siento que le metemos más compromiso que un hombre, no sé, estamos acostumbradas a atender a los hijos, la casa, resolver problemas de cualquier índole todo el tiempo”, reflexiona. Verónica tiene dos hijas, Sofía, de 20 años, y Catalina, de 17.
Dice que muchas veces sintió culpa por su dedicación al trabajo. “No es sencillo para una mujer ocupar lugares de responsabilidad en una empresa y llevar adelante una familia”. Pero asegura que le encanta tener hijas mujeres y ver cómo se van haciendo independientes.
De cara al futuro, dice que aunque todavía no puede contar de qué se trata, habrá inversiones interesantes, que la empresa va a seguir apostando al país y a mantener a toda la gente. “Eso es un mandamiento en nuestra empresa”, asegura.
En cuanto a ella, Verónica Martínez cada vez trabaja más cerca de su padre, aprendiendo un poco más de él, y este año hizo un programa de Alta Dirección en el IAE. Le gusta lo que hace ahora pero sabe que se le irán presentando nuevos desafíos y se prepara para estar a la altura. “Mi papá tiene pila para rato, debe usar baterías de litio” -dice riendo-, “y él es quien tiene la visión más estratégica, pero quiere que yo vaya conociendo más su trabajo, así que esos serán los próximos pasos”, explica, y se la ve decidida y contenta de seguir cada camino que se le abre en el Grupo Datco.
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